En los hombres, la testosterona tiene un papel muy importante en el desarrollo de los tejidos reproductivos masculinos, como son los testículos y la próstata. También en la formación de los caracteres sexuales secundarios tales como el incremento de la masa muscular y ósea y el crecimiento del pelo corporal. Además, la testosterona es esencial para la salud y el bienestar, como también para la prevención de la osteoporosis.

Aproximadamente el 5% de la testosterona masculin es sometida a una reducción para formar un andrógeno más potente, la dihidrotestosterona. Es de la DHT de quien vamos a hablar en este post.

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¿Qué es la dihidrotestosterona?

La DHT pertenece a la clase de compuestos llamados andrógenos, también llamados hormonas androgénicas.

Es el resultado de la conversión de la testosterona por parte de una enzima llamada 5-alpha reductasa dando lugar a la DHT, Dihidrotestosterona, 5-alpha reductasa o androstanolona.

Esta hormona se sintetiza principalmente en la próstata, los testículos y las cápsulas suprarrenales por la enzima 5-alpha reductasa.

La DHT es el andrógeno más potente, unas 3 veces más que la testosterona. Es la responsable del crecimiento de la próstata, de la recesión de la línea de implantación pilosa del cuero cabelludo y del aumento del pelo corporal y facial.

La dihidrotestosterona también está presente en la mujer aunque, como ya podrás imaginar, en menor medida que en el hombre.

DHT y alopecia

La dihidrotestosterona se aferra a los folículos pilosos en el cuero cabelludo, provocando su reducción y dando forma al patrón de calvicie en ambos sexos. Aquellas mujeres con mayores niveles de dihidrotestosterona pueden mostrar ciertas características masculinas, como un engrosamiento de la voz y vello facial.

Se habla mucho de que no es la DHT la culpable de que se nos caiga el pelo, sino una sensibilidad de nuestros folículos a la DHT. Esta sensibilidad provoca que la DHT vaya poco a poco matando nuestros folículos.

Para que nos hagamos una imagen visual de cómo funciona, imaginemos que la DHT es una mano y nuestro cuello es uno de nuestros folículos. Lo que hace esta hormona es asfixiar el folículo hasta que éste pierde vitalidad, fuerza, color y se va reduciendo su duración en fase de crecimiento. A esto lo conocemos como miniaturización.


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