Un efluvio es una caída capilar superior a la normal durante un periodo de terminado. Este proceso suele desencadenarse por un motivo específico.

Es decir, normalmente se nos pueden caer unos 50 cabellos cada día. Sin embargo, durante un efluvio esta caída puede incluso triplicarse.

¿Cómo se manifiesta un efluvio?

Este proceso es fácil de reconocer: repentinamente notaremos que se nos cae más el pelo y que tenemos una menor densidad y mala calidad del cabello. No hay que confundir un efluvio, que es un proceso puntual, con una alopecia, en este caso la pérdida de densidad y la caída y continuada en el tiempo.

Notarás que al ducharte, al tocar tu cabello y en la almohada caen más cabellos que de costumbre.

Esta patología la pueden sufrir tanto hombres como mujeres, aunque he consultado con algún médico y me han comentado que este tipo de caída es una de las más consultadas en mujeres.

¿Qué puede desencadenar un efluvio?

Algunos posibles desencadenantes de esta patología son:

  • Quimioterapia
  • Radioterapia
  • Estrés
  • Una intoxicación
  • Envenenamiento
  • Fármacos
  • Una cirugía
  • Una dieta
  • Una infección
  • Suspender el uso de minoxidil (el famoso efecto rebote)
  • Cambios estacionales o climáticos

Algunos de estos desencadenantes pueden provocar el efluvio a los pocos días del suceso y, otros, varias semanas después. Por ejemplo, el minoxidil lo provoca después de 3 o 4 semanas de haber dejado el tratamiento.

¿Qué debemos hacer cuando tengamos sospechas de sufrir un efluvio?

Lo más importante es visitar a un médico especialista. Un tricólogo es el más adecuado. No médicos de cabecera, ni un farmacéutico ni «un amigo que de esto sabe porque lo ha sufrido»… Un médico del cabello. Yo recomiendo un tricólogo.

¿Cómo se trata esta patología?

Lo primero que debes hacer es obtener el diagnóstico de un médico. En la consulta te realizarán un cuestionario de preguntas y antecedentes para descubrir la causa de esta patología.

También pueden realizarte algunas pruebas como, por ejemplo, análisis de sangre, una tricoscopia, una exploración física (como tirar un poco del cabello para ver si está bien anclado) o, incluso, una biopsia del tejido. Las pruebas que te realicen dependerán de tu caso y del médico.

Tras descubrir el causante del efluvio, y si es tratable, el médico establecerá el protocolo de actuación.

Si el médico lo estima, puede mandarte un tratamiento que trate directamente la causa, o que pueda ayudar a la recuperación de tu cabello. Algunos tratamientos pueden ser complejos vitamínicos, PRP (plasma rico en plaquetas), tratamientos más específicos, etc.

¿Qué tipos de efluvios podemos encontrar?

De manera general, existen dos tipos de efluvios:

  • Efluvio anágeno: debido a la interrupción del ciclo en anagén del cabello, este se cae. El factor desencadenante puede ser, por ejemplo, la quimioterapia o la radioterapia.

A partir de las 3 semanas desde la aplicación del tratamiento se puede observar una pérdida de pelo y puede afectar a todo el cuero cabelludo. Por norma general es reversible, pero necesita tiempo. Aunque, dependiendo de la causa, puede ser irreversible. Es algo que el médico te dirá.

  • Efluvio telógeno: este es el más común de todos. El ciclo del folículo se interrumpe bruscamente por algún motivo como, por ejemplo, enfermedades sistémicas, dietas, estrés, medicación…

Por norma general suele ser reversible, siempre y cuando podamos eliminar el problema causante. Este tipo de efluvio puede enmascarar una alopecia androgenética o una alopecia difusa. Por eso es importante un buen diagnostico.

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